José María Antolín

José María Antolín

 

José María Antolín poeta, pintor y pensador español, nacido en Valladolid 1968.

La primera parte de su obra previa a su actual vida en USA está compuesta por su libro/poema CUENCO ( 1985-1989)1995 Fundación Jorge Guillen, y la trilogía Ojo Vivo (1990-92), Los Animales Extinguidos(1995) y El Cuerpo del Libro Quemado (1998)  bajo el título EL CUERPO DEL LIBRO QUEMADO (1998). Col. barrio de Maravillas. Junta de Castilla Y León.

De los 4 libros de poesía creados en 22 años  en USA aún inéditos tan sólo ha sido publicado hasta el momento Elegías del Río Brazos (2018) Fundación Jorge Guillen,  parte del libro PALEOVOCES (2011-2015). De su periodo en New York EL ALIMENTO NO HUMANO (1998-2011) y finalmente los libros de su presente vida en Oregon  LUCHA CONTRA EL DIOS FLUVIAL (2015-2018) y REGRESO FANTASMAL AL HOGAR (2019-2020) y POSTURA HACIA LOS BELLOS CIRCUITOS.

 Fue incluido en la Antología de Forrest Gander, Panic Cure: Poetry from Spain for the 21th Century L.A. OTIS Books 2014.

La editorial española TREA prepara la publicación de una antología comprensiva de su escritura para finales de 2021.

 En el campo de la pintura en 1990 ganó el Premio Nacional de Pintura C. España con la obra El Hospital Africano.

Su obra recibió el honor de una exposición itinerante por diversos museos, y motivo de la publicación del catálogo retrospectivo La Coronación Eterna, que reúne su producción pictórica hasta 2002.

Entre otra exposiciones destaca su exposición/reflexión sobre el dibujo con el título/poema de un solo verso Drawings Witnessing a Newborn Monk/ dibujos asistiendo al nacimiento de un nuevo monje. Wolfson Gallery, Miami Dade College 2005.

Entre sus obras destacan dos de formato mural LA MEMBRANA, por encargo de la Fundación CIDAUT  2002, y La Negación de La Mascarada(Los Arcontes) sobre los ataques 9/11 y sus consecuencias, New York 2008.

En la actualidad vive en Portland, Oregón donde tiene su estudio de pintura, y prepara entre otros proyectos dos libros de filosofía Poesía e Imperio y Reino Sin Heredero Ontológico.

 

 

JOSÉ MARÍA ANTOLÍN

 Traduit par Miguel Ángel Real

 

 

 

NOUS ENTENDONS TOUS

 

 

 

Pour le maître José Kozer

 

 

 

NOUS ENTENDONS TOUS

 

Nous entendons tous

Des fers à cheval morcelant le mystère

Et

Pré-aurore.

 

Trophée noyau les fougères dans l'ombrage –

 

Pour être retrouvés par l'esprit humain ils perpétuent leur inclinaison.

Quelle contre-ordre de la rosée peignée

Par les rafales de vent nous importe, où pressentirons-nous

Lequel notre soulèvement

Contre l'inertie du monde, enfin contre nos verres intérieurs qui nous orientent

Pour être renversés vers un autre matin

Comme des fossiles enfin dans un salon lavé et battu des millions de fois.

Elle ne s'acclimatera pas

À une autre salle que celle-ci – la musculature étrangère que je crains

Du souvenir, toujours avec ses phalanges inactives ;

Deux fois bu deux fois il sera –

Bu sous la dictature de lois polygonisantes chaussant mon pied

(Si elle est lointaine qu'elle soit palombe ici

L'eau des cieux, une fois de plus :

Et si proche – nano-oraison

Ou prière de vin jeune

Lavant des caméras de tubes et de fibres)

 

Oh triste dire – voyage immergé non ressenti,

Sans asphyxie sous-marine ; nous

Humains qui paraissons beaux sous une grande punition (souvenir).

Des êtres dont toutes les grandes musiques – dérobées à la folie.

 

Vaste monde brisé

Par la route nocturne vers Houston, –

Dépouille du Tatou

Dévoré

En complète solitude par le hibou inexpérimenté ; nuit au sceau inoubliable

Sa première charogne après le foyer maternel.
En observant l'abîme

Arrive l'autoportrait,

Une fois derrière la dure labeur de coloniser et de convaincre. Le travail ne trouve pas la plaque du jour

Où frapper. Une fois derrière la dure labeur d'être dans l'autre arrive l’autoportrait.

Je suis audio-esclave pendant la nuit.
J'ausculte le haut gouffre du ciel, rumeur d'ondes

Incapable d'inquiétude envers nos glandes, fosses que nous tentons

D’élever – tout comme notre soleil

Indifférent vers d'autres proches.

Bigarré geste coléoptère émeraude

Résonne

Contre la lame immobile de la maison. Ce design parfait attrapé jusqu'au bout de ses forces

N'ira pas au-delà de l'immense été.

Le prétérit de ce bruit ne nous importune pas – seulement par qui

Serons-nous visités, qui apparaîtra sous le masque du prophète Élias, le premier à voler.

Couleur abyssine, doux bleu secret en dehors du royaume du jour, il a été perçu

Au-delà de l'action des levures ; non, il a été vu lors du contre-voyage

Des mois chevauchant en arrière. Et

 

Depuis ses lumières de cordillère radicale

Est arrivée  Arrive notre oblation envers l'Autorité,

Qui est décidée (dans une lamentation lyrique) non

Après l'avis d'en haut.

                                   J'aimerais que ceux qui m'aiment

Voient mes actions secrètes interprétées seulement pour eux.

Avec chaque pluie vitale descendent

Des sons exacts depuis les Caraïbes.

De la graine ensevelie, doublement cachée

Par l'incroyable visibilité de son travail – nous ne savons rien, et rien

De la signification quand nous disons qu'elle arrive depuis l'Obscur. Seulement une telle ignorance

Nous habilite à penser et à nous laver cycliquement, –

À faire notre toilette rituelle.

Le visage du cotylédon porte encore les marques du suaire.

 

 

 

 

 

TODOS OÍMOS

 

 

Al maestro José Kozer

 

Todos oímos

Herraduras troceando el misterio

Y

Pre-aurora.

 

Trofeo núcleo los helechos en la umbría—

 

Para ser encontrados por la mente humana perpetúan su inclinación.

Qué contraorden del rocío peinado

Por ráfagas de viento nos importa, dónde intuiremos

Cuál nuestra sublevación

Contra la inercia del orbe, por fin contra nuestros vasos internos que nos orientan

Para ser volcados hacia otra mañana

Como ya fósiles de un salón lavado y millones de veces batido.

No se aclimatará

A otra sala sino a ésta — la foránea musculatura que temo

Del recuerdo, todavía con sus falanges inactivas;

Dos veces bebido    él dos será—

Bebido bajo dictadura de leyes poligonizantes calzando mi pie.

(Si es remota que sea torcaz aquí

El agua de los cielos, una vez más;

Y si cercana — nano-oración

O rezo de joven vino

Lavando cámaras de tubos y fibras)

 

Oh triste decir — si no siente viaje sumergido,

Sin ahogo submarino; nosotros

Humanos     que parecemos bellos bajo gran castigo (recuerdo).

Seres cuyas grandes músicas todas — robadas a la locura.

 

 

Ancho mundo roto

Por la carretera nocturna hacia Houston,—

Restos mortales del Armadillo

Devorado

En completa soledad por el búho inexperto; noche de sello inolvidable

Su primera carroña tras la casa materna.

Observando el abismo

Llega el auto-retrato,

Dejada atrás la ardua labor de colonizar y de convencer; el trabajo no encuentra la placa del día

Donde golpear. Dejada atrás la ardua labor de estar en el otro llega el auto-retrato.

Soy audio-esclavo durante la noche.

Ausculto el alto abismo del cielo, rumor de ondas

Incapaz de preocupación hacia nuestras glándulas, pocillos que intentamos

Elevar — igual incluso nuestro sol

Indiferente hacia otros prójimos.

Abigarrado gesto coleóptero esmeralda

Suena

Contra la lámina quieta de la casa. Ese perfecto diseño atrapado hasta el final de sus fuerzas

No irá más allá del inmenso verano.

El pretérito de ese ruido no nos importuna — sólo por quién

Seremos visitados, quién aparecerá con la máscara del profeta Elías primer volador.

Abisinio color, dulce azul recóndito fuera del reino del día, ha sido percibido

Más allá de la acción de levaduras; no, fue visto en el contra-viaje

De meses cabalgando hacia atrás. Y

 

Desde sus luces de cordillera radical

Ha llegado Llega nuestra oblación hacia la Autoridad,

Que es decidida (en lamento lírico) no

En dictamen de lo alto. 

                                      Me gustaría que los que me aman

Vieran mis acciones secretas sólo interpretadas para ellos.

Con cada lluvia vital descienden

Sonidos exactos desde el Caribe.

De la semilla sepultada, escondida doblemente

Por la increíble visualidad de su trabajo — nada sabemos, y nada

Del significado cuando decimos que ella llega desde lo Oscuro. Sólo tal ignorancia

Nos habilita para pensar y cíclicamente lavarnos, —

Asearnos ritualmente.

El rostro del cotiledón todavía lleva marcas de sudario.

 

 

 De  Elegías del rio Brazos (Fundación Jorge Guillén, Diputación de Valladolid, 2018)